Amigos II




 "No camines delante de mí, puede que no te siga. No camines detrás de mí, puede que no te guíe. Camina junto a mí y sé mi amigo." Albert Camus.


"La palabra amigo calza bien con cualquier otra. No importa lo que la otra palabra quiera decir estando sola -nos dice la gente de "Clik!"-. La belleza de un amigo radica en lo que significa y, basicamente en su imperiosa necesidad de un complemento. Por eso palabras sosas como fierro, primaria, laburo... de pronto se desvisten de su dureza y se convierten en sabrosas cuando se juntan con "amigo". Incluso ayudan a imaginar el perfume del bar dónde se juntan"

Una palabra que calza con cualquiera, que es la horma del zapato de todos; de uno, de varios, del que tiene, del que no tiene. Una palabra que rima con todos, con el fiel y el infiel, con el amigo de siempre y el de esa tarde que justo necesitabamos una mano... ,amiga.
Mirando hacia atrás veo que la palabra "amigo" no discrimina, realmente, calza en toda situación, en todo tiempo, a toda persona.
Nosotras las personas separamos tanto, nos creemos tan filósofos y dueños de la verdad y ponemos todo en compartimentos estancos: "esto es ser un amigo, esto no, esto tampoco, y aquello vamos a ver".
Te invito a que también mires atrás conmigo un momento, las personas no aparecen en nuestra vida por azar y cada una nos permite crecer hacia otro entendimiento, aun si solo estuviera por un pequeño tiempo. Como aquel personaje misterioso que me salvó en las rutas de Brasil aquella vez,  un ángel de traje  viajando en limousina que me recordaba a mi padre hablándonos serenamente  mientras nos llevaba a mí y a mi amiga desde la ruta dónde habíamos quedado varadas luego de escaparnos de algunos tipos con dudosas intenciones, hasta que nos puso en un omnibus internacional de vuelta a la Argentina. Nunca supe su nombre, ni volví a saber de él, fue la amistad más corta y salvadora que he tenido.
La palabra amigo, calza con todo.
En todo tiempo es bienvenido el amigo. Aun para despedirlo si se ausenta, o para respetarlo si no  está disponible.
Los amigos aparecen como de la nada, como turnándose magicamente en todo evento de la vida.  Y a veces desaparecen igual, como salidos de un Cielo generoso  que siempre vuelve a sorprendernos.
¿Qué se le podría reclamar a un amigo? ¿Dar sin ninguna necesidad? ¿Escuchar nuestras  disparatadas letanías llorosas cuando estamos tristes? ¿Soportar nuestros mates tibios?
Si nada es nuestro, ¿no es acaso la amistad un regalo inmerecido?
En vez de reclamos, hoy tengo un enorme gracias para cada persona que ha rozado mi vida, y que ha querido brindarme algo suyo sin medir mucho las consecuencias. Si el amor es dar y no estar contando lo que se recibe, espero yo también haber dado más de un motivo para que algunos  puedan sonreir, y agradecer también el don de la amistad.



Ver video: "Mi regalo"
Texto: Edith Gero
Imagen: El Taller de Chany

Comentarios

  1. Merce Doble1:57 p. m.

    Yo doy gracias por haberme dado motivos para sonreír. Y por haberme dejado rozar tu vida...

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