Entre Tú y yo.


Afuera. Siempre buscamos que sean las circunstancias externas las que cambien para que nuestro interior se acomode
.
Pensamos que no seremos felices hasta que otros nos hagan felices, que no estaremos bien por dentro si afuera hay sólo rabia y tensión, y que las cosas sólo mejorarán cuando los demás cambien.
Pero lo realmente importante empieza y ocurre adentro.  Es en ese lugar secreto interior dónde el entendimiento, la verdad, y un cambio posible comienzan. En ese espacio singular dónde estamos a solas pero no solos, porque  Dios siempre morará en ese lugar esencial anhelando que seamos dos allí y  no Uno solo que espera (porque si de algo no tengo duda es que Él nos ha esperado desde siempre).

Hay un lugar dentro de nosotros, dónde late la llama eterna aguardando que nos acerquemos a Su Fuego para que todo comience. Y nada puede iniciar sin empezar justo en ese lugar, dónde es necesaria nuestra Presencia a solas con el Creador.  Si la solución, guía, templanza, fuerza, sanidad, restauración, arrepentimiento, cambio, confesión, alegría y paz no empiezan  allí tampoco encontrarán continuidad, y serán sólo ráfagas que tocan circunstancialmente nuestra vida.

Nos equivocamos al catalogar cada crisis y solución en lo externo.  Es a solas entre Dios y nosotros  dónde los quebrantos y las derrotas, y las soluciones y victorias deben ser procesadas. No es casualidad que las Cartas de Amor de Dios que llamamos Biblia terminen en un libro que contiene una de las invitaciones más bellas que conozco a entrar en intimidad con el Padre (una por cierto permanente invitación a estar en Su Presencia, a solas). Sólo cierra tus ojos y mira el cuadro, en vez de la lista de reproches, en vez de llorar tanta angustia, en vez de vagar sin sentido, en vez de atiborrar tus sentidos… le abres la puerta a Dios para que Él cene contigo. Él tiene todo preparado para la ocasión, no es un simple café de amigos, es una cena íntima, hay todo el espacio y el clima para que puedas abrir tu corazón frente a tu Rey, y encontrar el camino, y tener una luz de esperanza.

“Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré, y cenaré con él, y él conmigo”. Apocalipsis 3:20.

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Casilla del Centro de Consejería: rompeelsilencio2@yahoo.com.ar

Texto: Edith Gero
Imagen: www.bancodeimagenesgratis.com 

Comentarios

  1. Anónimo6:17 p. m.

    Hermosa palabras Edith, desafortunadamente a veces el oscuro panorama de situaciones dificiles en mi caso solo me hacen llorar y llenarme de angustia al pensar que mi matrimonio se acabo que mi esposo esta a punto de irse que la relacion con mi hija es nula porque ella haya la razon a su papa asi no la tenga, rotas las relaciones de mi hijo con su papa por esta razon y mi hija con su unico hermano, Edith creo que Dios en su infinita misericordia debe hacer un milagro de restaueacion familiar. Saludos fraternales Colombia

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  2. Muchas gracias y sí busco en Dios su apoyo y me entrego a su amor.
    Bendiciones

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  3. Esto no puede ser casualidad, desde que abrí esta pagina. es como si me hubiesen visto por un hueco o yo les hubiese escrito....Esto tiene que ser Dios.....Estoy impresionada porque siempre escucho el Pastor decir que Dios le ha hablado....Siempre he querido saber como habla Dios a las personas. Efectivamente, tengo tanta necesidad de trabajar para el Señor y tener una relación intima con Él. y no se que pasa en mi y no tengo a quien confiar mis sentimientos. Tampoco se como manejar todo esto.....

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    1. Juana González no me has dejado un mail para contactarte. Si me escribes al facebook de Bahia Esperanza o al mail de consejería rompeelsilencio2@yahoo.com.ar te enviaré el plan de restauración y crecimiento que contiene la guia para aprender a escuchar la Voz de Dios. Saludos!

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