Renuncia: Conoce el camino de tu libertad personal.



"Y conocerás la verdad, y la verdad los hará libres" Juan 8.32

Andamos por la vida presos de mil circunstancias. Pasados dolorosos, vicios, conductas que no logramos modificar, una relación que terminó. Pesados bagajes produciendo prisiones invisibles que nos impiden avanzar en la vida,  nos quitan fuerza  y motivación.
 En vez de ser "prisioneros de esperanza" (Zacarías 9.12) somos prisioneros de un pasado con el cual tenemos mucho que ver, pero no sabemos como soltarnos. Estas cadenas nos atan a recuerdos o personas impidiéndonos poder vivir el hoy en plenitud.
Esto es particularmente visible con  personas que debiéramos soltar y dejar ir, pero las retenemos, creyendo que mientras vivan en la memoria, o de alguna manera sigamos el contacto con ellas, se quedarán.  Y cuando intentamos retener algo que ya se ha ido, un lazo se crea, que más que a otro es a nosotros mismos a quien detiene. 
Estos lazos  que pueden conducir a verdaderas prisiones  y modifican nuestra vida por meses o años como si estuviéramos apartados de la realidad cotidiana,  no son  en esencia del mundo natural ni almático, sino son espirituales, o sobrenaturales. Y como tal, crean lazos o cadenas en el mundo espiritual.
Si algo nos enseña la Palabra de Dios es que todo lo que hacemos en el mundo sobrenatural afecta el natural, y viceversa, todo lo que hacemos naturalmente tiene su correlato en el mundo sobrenatural o espiritual. 

Creo que el camino por donde te he venido trayendo ya queda visible, para soltar el lazo, y salir de prisiones, hay que actuar primero en el mundo sobrenatural o espiritual, dónde el lazo se produjo. Para que luego su correlato en el mundo natural sea esa liviana sensación de libertad. 

La forma de empezar a recorrer ese camino es como comenzamos el artículo, conocer la verdad, confrontar el hecho que sí, tengo lazos que debo soltar, cadenas que me oprimen, personas de mi pasado con las que debo tratar. Y que si no lo hago, no seré libre, porque Dios no es hombre para que mienta. 

El segundo paso que deberíamos dar luego de reconocer nuestro problema de "peso extra" es aprender a quitarnos las cadenas. Y el paso siguiente es romper el silencio, traer a luz lo guardado en tinieblas, tema que puedes consultar en el artículo referido abajo. 
Bien, ahora tenemos una verdad confrontada y traída a luz.  Pero todo esto, si bien obedece netamente a las reglas bíblicas aún no trata con la cadena o lazo en cuestión. Veamos ahora como hacemos para tratar con eso que sabemos que debiera irse, y queremos, pero no podemos
"Cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee no puede ser mi discípulo"Lucas14.33

La renuncia es como tratamos con los lazos espirituales. La renuncia es un mecanismo poderoso que luego de leer y estudiar por años, apliqué por otros tantos, para mi propia libertad y para llevar a la libertad a otros cientos. Me encanta la simplicidad con que Dios maneja las cosas, sin tanta historia, su verdad es simple: si yo me puse mi lazo, yo me lo quito renunciando a él. Dios siempre nos lleva  a recordar nuestra responsabilidad personal en el tema, y a solucionar primero las cosas con El.

Otra vez te dejo este concepto. Los lazos que creamos con personas , cosas o situaciones tienen un sentido horizontal. Pero no así el lazo creado espiritualmente, que es vertical. Por tanto, la primera solución es un recurso vertical, yo me realineo con Dios y Sus reglas y ello reacomoda y suelta mis lazos horizontales .

La renuncia, es ceder el control legal de lo que renuncio. Cuando yo renuncio a una propiedad a favor de una persona, la dejo en manos de  quien he renunciado. En realidad lo que ocurre espiritualmente es otra vez, un traspaso de reino de oscuridad a luz, como expliqué en "rompe el silencio" al renunciar yo quito lo que renuncio de las garras del enemigo de los hombres, y la dejo en las manos de Dios, o, la saco de mis propias manos, y las dejo en las manos de Dios. Cambio de Reino, de oscuridad a luz. Cambio de gobierno.

El perdón por ejemplo, que históricamente tantos lazos resuelve , es una renuncia. Al perdonar yo renuncio a ejercer mi venganza , para poner mi venganza en las Manos de Dios. Al buscar o pedir perdón, también renuncio a mi deseo de seguir abrazando la ofensa. 
Cuando yo renuncio a un vicio y declaro la Palabra de Dios luego de esa renuncia, el lazo con esa oscuridad se rompe y es como la válvula de una olla a presión limpia, me permite que la presión se quite y la tapa pueda abrirse. 

Ahora,  yo quiero tratar el tema específico de renunciar a las personas que mantenemos enlazadas. Y sé que tu primera reacción al leerme tal vez sea negativa, porque nadie quiere soltar lo que ama.
Pero te diré algo, la renuncia no siempre nos hace perder lo que amamos, pero si, lo coloca en el lugar correcto, repitiendo lo que dije arriba, coloca la situación y las personas bajo la voluntad de Dios, y entonces, si esa persona debe quedarse en la vida, allí estará, pero si no, la renuncia rompe el lazo y la aleja. 
Personalmente, luego de años de experiencia personal con esto, te diré que yo vivo renunciando a todo. Porque si Dios no avala lo que tengo, no tiene sentido lograr tenerlo, porque no me será de edificación. Y si eso debe estar ahí, tarde o temprano, volverá.  Y yo sabré , Quien lo trajo de vuelta a mi vida. 

Las personas fuimos creadas para ser libres, y esto no significa para nada no tener relaciones comprometidas con otros, al contrario, debemos tenerlas, pero aun en ellas, debemos mantener en nosotros y en otros la libertad de toda carga y yugo. El único lazo que yo acepto en mi vida, es el amor, la única deuda permitida. 
Ahora, es más fácil renunciar a lo que ya pasó y que de todos modos no está ( aún cuando en algún lugar del corazón como desearíamos que vuelva). Pero es más complicado renunciar a lo que más amas y sabes que debes entregar. 
Dios le pidió a Abraham que le entregara a su único hijo, al hijo de la promesa y que renunciara a él y lo sacrificara. Nótese que Abraham no dudó de Dios, sino que con amor, llevó a su hijo amado y lo colocó en el altar y levantó el cuchillo. Y aunque la Biblia no señala que Abraham haya llorado y gemido por ello, yo puedo imaginarme la tormenta de dolor en su corazón. 
Solo piensa un momento en quien mas amas, y piensa en llevarlo al altar del sacrificio y atarlo allí. Piensa.
El Señor le devolvió a Abraham su hijo, porque la promesa estaba emitida, las generaciones perfectas vendrían de él. Pero podría no haberlo hecho, y  que eso fuera Su voluntad. Y siempre, sería su voluntad buena, agradable y perfecta.
Una tarde de sol preciosa, al fin del milenio yo descendía de mi trabajo en el Shopping hacia mi turbulenta casa , cuando oí una de las pocas frases que he escuchado audiblemente de Dios . Su Voz pareció llenar el mundo, y me dijo "¡entrégame tu matrimonio!".
Me quedé helada, jamás había yo renunciado a algo, y no tenía la menor idea como salir del círculo enfermo de violencia y muerte donde estaba sumergida. Horas antes había hablado con uno de mis consejeros quien me visitó en mi trabajo y yo había dicho -haré todo a mi alcance, pero jamás me divorciaré. Y aunque este hombre trataba de persuadirme de lo peligroso de mi situación, yo no quería soltar mi prisión. Tal vez ya me había acostumbrado a vivir en tinieblas. Uno se mal acostumbra a vivir preso, hasta tal punto que la luz del sol y el aire libre, nos molesta. 

Por eso, escuchar la orden tajante de Dios fue terrible para mí. Y aunque me dí vuelta y estaba sola en la calle soleada, y sabía bien que no podría eludir el tema, decidí desobedecer. 
Mala cosa es pretender vivir fuera de las reglas de Dios una vez que ya las conocimos. 
Una y otra vez, Dios se encargó de ponerme el término "renuncia" frente a mis ojos hasta que lo hice. Los acontecimientos empezaron a desenvolverse con rapidez, y las cadenas se rompieron. 
Pero yo no había renunciado realmente en mi corazón  aún. 
La restauración de una persona, y el aprender a caminar con Dios, es un proceso diario de decisiones de ir dejando todo en Sus Manos . 

Meses luego yo ya estaba separada y en mi nueva casa, por fin respiraba paz, y libertad. Pero me había negado rotundamente a quitarme mi alianza y yo sabía porqué, interiormente acariciaba la idea de que todo se arreglaría . Yo sabía que tenía que quitar el lazo, pero me sentía incapaz de realmente, renunciar a ello. 
Una tarde volvía a mi casa y al dejar mi cartera en el living, Dios volvió a hablarme y me dijo que entregara mi alianza. Yo ya lo sabía, hacía días que la alianza se salía inexplicablemente de mi dedo y salía rodando lejos, pero yo no quería darme por aludida.  Me arrodille sintiéndome incapaz de seguirme escondiendo de mi responsabilidad frente a un Dios que estaba ahí aunque no lo veía, Su Presencia todo lo llenaba. Entonces El me mostró como fue que mi matrimonio no lo había honrado, y me dijo que nunca me permitiría volver. Imágenes pasaron frente a mis ojos una tras otra, como una película, y entendí que había ofendido a mi Dios y que mi vida, nunca podría alcanzar una madurez sin salir de ello. 
Renunciar a mi alianza fue tremendo. Al quitármela delante de Dios renuncié a mis sueños, a mi esperanza, a todo por lo que tanto había luchado y sufrido. Y me sentí totalmente vacía luego. 

Entonces aprendí el secreto de la renuncia, que sí, te deja vacío porque uno "vacía " el lugar de eso que renuncia. Aprendí que ese vacio debe llenarse con la Palabra de Dios. 
Renunciamos a lo imperfecto, a lo que nos ata, y declaramos lo perfecto e inmutable que nos hace libres. Y como la Palabra de Dios es "viva y eficaz" (Hebreos 4.12) nos permea, nos transforma y nos da un sano crecimiento. 

Renuncia y declaración entonces van unidas. Porque por la "ley del hoyo" de mi pastor, si tú haces un hueco para un árbol y no plantas el árbol, el hueco se llenará igual, pero de basura y alimañas. En el mundo espiritual, renunciar y dejar un vacío es peligroso, porque hay seres espirituales buscando esa oportunidad para meter su obra de destrucción. Por eso, es renuncia y declaración. 

No te negaré que es un proceso difícil, renunciar a lo que amamos, dejar ir a lo que debe irse, sacar del centro del corazón algo para que solo Cristo sea mi  eje, y El quien decida quien se queda o no. Duele, y mucho, y produce una increíble resistencia en nosotros mismos a hacerlo.Vez tras vez dejar en el Altar lo que amo ha sido una penosa y dificil experiencia con la que a veces lucho por semanas hasta lograr el valor de hablar con Dios y decir lo que debo. Casi siempre voy tambaleante hasta mi cuarto , " mi lugar secreto" donde me encuentro con Dios, y solo logro extender las manos con "eso" que no puedo soltar en ellas, y llorar por horas. Yo sé que Dios entiende perfectamente como nos cuesta. No daremos ofrenda que no cueste dice en Su Palabra. Nuestro intenso dolor se traduce en esos momentos en el perfume grato que a diario ofrecía el sacerdote en el Lugar Santísimo. Es una ofrenda sacrificial, donde nos va la vida.

Pero si yo dejo en el altar aquello que más amo, y hago de ello una actitud de vida; me encontraré en el paso de los años que mi siembra en obediencia, vuelve en que mi vida camina más rápido por sendas que nunca sospeché, porque lo nuevo no tiene impedimento alguno para llegar, ni lo que debe irse para irse. 

Dijo alguien por allí que el progreso requiere cambio, y el cambio produce resistencia.  
No puedo progresar sin soltarme de mis propias cadenas, y tengo que saber de antemano que renunciar a ellas producirá una fuerte resistencia. Pero si mi decisión produce el quiebre de mi voluntad en favor de la Voluntad de Dios, un camino nuevo de libertad se abre de inmediato delante mío. 
Porque conozco la verdad, y ella me liberó.

Es mi oración al Dios de mi vida que a partir de este día logres implementar este sencillo principio bíblico como parte de tus días y de todos tus procesos, y permitas que tu vida sea guiada integramente por Dios.  Porque solo El conoce realmente donde deben ir nuestros pasos. 

Enlace permanente a Bahía Esperanza: "Renuncia: ¿qué es lo que significa "déjalo ir?"
"Rompe el silencio"
Edición Texto: Edith Gero
Imagen: Sunshine and sunset the sun, Banco de Imágenes



Comentarios

  1. Un saludo para quien hace posible la existencia de este blog. Con mis mejores deseos desde el banco de imagenes gratuitas .COM.

    -Jose Luis

    ResponderEliminar
  2. Edith, siempre es una bendicion para mi vida, leer tus escritos. Gracias Dios te bendiga siempre!!!

    ResponderEliminar
  3. Edith hermosa, siempre es una bendicion leer tus escritos. Gracias por esto. Dios te siga bendiciendo en gran manera! UN ABRAZO!

    ResponderEliminar

Publicar un comentario