1 de abril de 2016

Teología despeinada


Ando la teología despeinada.

Así me amaneció hace ya muchos años y, desde entonces, no se me acomoda con nada.

He intentado ponerla en su sitio, para ir por ahí luciéndola sin que nadie la note, es decir, como la lleva todo mundo. Pero resulta que "antes de que el gallo canta", se me vuelve a despeinar.

Algunos me dijeron: Venga mijito, acomódese este asunto para que no ande así por la calle, no sea que lo confundan con los que "no creen".

Así que procuré utilizar cuanto producto artificial encontré para acomodar teologías. Un shampoo para alisarla, pero sin resultado. Bastaba un viento, aunque no fuera "recio", para volverla a alborotar. También usé un suavizante, igual resultado. Había otro que, según la etiqueta, era para "relajarla", pero al día siguiente amanecía aún más revuelta.

 No había forma. Llegué a sospechar que estaba enfermo, que necesitaba un hospital de teologías, pensé que si hubiera existido un hospital psiquiátrico de las teologías, me habría ido a ingresar voluntariamente.

Hasta que un día, recordando a uno que también la tenía indomable, recordándolo contrariar con sus palabras a todos los fariseos y maestros de la Ley, imaginándolo romper el "Sàbado" con su teología rizada a cuestas, trayendo a la memoria esos encuentros con las prostitutas, con los recaudadores de impuestos, con los pecadores... encuentros de teología sin shampoo ni suavizante, y , finalmente, contemplándolo ir a la Cruz, con esas greñas teológicas mas revueltas que nunca, y gritar a voz en cuello: "perdónalos, porque no saben lo que hacen". Fue entonces que me di cuenta que mi teología no estaba despeinada... ¡Era que estaba viva!

Por José Chacon, Pastor en Interludio.
Imagen: Paisaje al viento by En la profundidad del Bosque, blog

17 de febrero de 2016

5 Compromisos claves para mantener un matrimonio: "Permanezca puro"


Las personas gastan meses planeando su boda, pero a veces descuidan hacer de la planificación del matrimonio una prioridad. Podemos asistir a una clase prematrimonial o hablar con el ministro que celebra la boda, pero normalmente no tenemos muy en claro  los problemas que pueden presentarse dentro de la relación. Podemos incluso no estar plenamente conscientes de cómo nuestros pensamientos habituales y comportamientos pueden amenazar nuestra unidad.
Debido a que el lecho matrimonial es la norma de Dios para la intimidad sexual, es también el lugar que más sufre cuando el bagaje sexual es traído a la relación. Sin importar si es un pasado promiscuo, música cargada de sexualidad, novelas subidas de tono, las heridas no sanadas de abuso, o la exposición a la pornografía — cualquier fuente de estimulación sexual fuera del contexto de su matrimonio es una amenaza peligrosa. No importa qué tan inofensivo usted crea que es, si lo mantiene en secreto de su cónyuge usted está cerrando la puerta a la intimidad y abriendo la puerta al adulterio.
¿Están dispuestos a construir juntos una barrera para mantener fuera esas amenazas? ¿Están dispuestos a limitar su libertad para mantenerse fuertes contra la tentación? ¿Están dispuestos a ser transparentes con sus horarios, sus conversaciones o sus comunicaciones en línea? Haga esto cuando esté fuerte para protegerse  cuando esté débil. Pídale a Dios que le muestre sus debilidades — y refuércelas.
¿Se cruzaran los límites? ¿Sucederán fracasos? Casi con toda seguridad. Haga frente a los problemas a medida que aparecen. Pídale a Dios que le perdone. Pídale a su cónyuge que le perdone. Pero luche por permanecer puro.Son cuestiones de pureza.
Vamos a orar juntos: Jesús, Tú pagaste un precio muy alto para limpiarnos y hacernos nuevos. Sólo Tu Puedes hacernos puros delante de Tus ojos. Ayudarnos a tener el valor de mantenernos puros. Danos la fuerza para perdonar y proteger nuestros corazones del daño del pecado. En el Nombre de Jesús, amén.
Versículos de Referencia:
Hebreos 13:4, Efesios 5:3, 1 Corintios 8:9, 1 Corintios 6:18-20, S. Mateo 5:29-30, S. Mateo 5:27-28
1 Corintios 10:13, 1 Juan 1:8-10, 1 Tesalonicenses 5:22

por Craig & Amy Groeschel.
Nota de la R:  Este es uno de los 5 compromisos claves para mantener un matrimonio duradero según el plan devocional "Hasta que la muerte los separe" del matrimonio Groeschel. Estaremos compartiendo los otros principios.

Imagen: www.bancodeimagenesgratis.com

2 de diciembre de 2015

Entre Tú y yo.


Afuera. Siempre buscamos que sean las circunstancias externas las que cambien para que nuestro interior se acomode
.
Pensamos que no seremos felices hasta que otros nos hagan felices, que no estaremos bien por dentro si afuera hay sólo rabia y tensión, y que las cosas sólo mejorarán cuando los demás cambien.
Pero lo realmente importante empieza y ocurre adentro.  Es en ese lugar secreto interior dónde el entendimiento, la verdad, y un cambio posible comienzan. En ese espacio singular dónde estamos a solas pero no solos, porque  Dios siempre morará en ese lugar esencial anhelando que seamos dos allí y  no Uno solo que espera (porque si de algo no tengo duda es que Él nos ha esperado desde siempre).

Hay un lugar dentro de nosotros, dónde late la llama eterna aguardando que nos acerquemos a Su Fuego para que todo comience. Y nada puede iniciar sin empezar justo en ese lugar, dónde es necesaria nuestra Presencia a solas con el Creador.  Si la solución, guía, templanza, fuerza, sanidad, restauración, arrepentimiento, cambio, confesión, alegría y paz no empiezan  allí tampoco encontrarán continuidad, y serán sólo ráfagas que tocan circunstancialmente nuestra vida.

Nos equivocamos al catalogar cada crisis y solución en lo externo.  Es a solas entre Dios y nosotros  dónde los quebrantos y las derrotas, y las soluciones y victorias deben ser procesadas. No es casualidad que las Cartas de Amor de Dios que llamamos Biblia terminen en un libro que contiene una de las invitaciones más bellas que conozco a entrar en intimidad con el Padre (una por cierto permanente invitación a estar en Su Presencia, a solas). Sólo cierra tus ojos y mira el cuadro, en vez de la lista de reproches, en vez de llorar tanta angustia, en vez de vagar sin sentido, en vez de atiborrar tus sentidos… le abres la puerta a Dios para que Él cene contigo. Él tiene todo preparado para la ocasión, no es un simple café de amigos, es una cena íntima, hay todo el espacio y el clima para que puedas abrir tu corazón frente a tu Rey, y encontrar el camino, y tener una luz de esperanza.

“Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré, y cenaré con él, y él conmigo”. Apocalipsis 3:20.

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Casilla del Centro de Consejería: rompeelsilencio2@yahoo.com.ar

Texto: Edith Gero
Imagen: www.bancodeimagenesgratis.com 

28 de octubre de 2015

Abrir la mano



Mientras más tratamos de retener algo, más rápido se aleja de nosotros. Apretamos el puño hasta el dolor pero aquello que intentamos aferrar se escurre entre los dedos como agua.
Es un contrasentido (como casi todo en la vida), se supone que si queremos algo debemos aferrarnos a eso y no soltarlo...  Sin embargo por esas misteriosas leyescontrasentido de la vida cuyos caminos son más que intrincados, a veces la más sabia manera de quedarse con algo es abrir la mano y dejarlo ir.

La vida es libre, y elige su propio camino. La esencia del amor es libertad y en libertad traza sus propias calzadas. Las personas también son libres en esencia, y tarde o temprano elegirán sus propias veredas por transitar.
Puedo intentar cerrar todos los demás caminos (del que quiero) para que no se vean, pero de seguro tarde o temprano fracasaré, y cuando al/lo que intento aferrar  mire ya con ojos abiertos la cantidad de caminos y elecciones  de que lo privó mi egoísmo, me detestará. Y seguro ahí si habré perdido mi oportunidad.
Y puedo simplemente abrir la mano. Propiciar la libertad. Dejar que el otro elija quedarse o irse, dejar que la situación llegue y elija mi camino o siga por el suyo. Lo par en la vida no es sobre lo que se pone yugo forzado, sino dos situaciones, personas, circunstancias que convergen para transitar juntas por un determinado tiempo . O para toda la vida. Esto sería realmente un yugo igual o ir a la par, que el yugo tomado sea una coincidencia de libres elecciones.

Si yo suelto lo que aferro, tal vez lo pierda, y vea con dolor cómo se aleja… Pero muchas veces lo que ocurre  ¡es la vida! La vida que es el pájaro retornando una y otra vez a su nido no importa cuántos miles de kilómetros haya migrado en el invierno.  La vida que siempre vuelve a sus raíces. La cosecha que regresa a las manos del sembrador.  El amor que retorna a la casa de su alma.
Nada es nuestro, por tanto de nada sirve aferrarlo, tenderle cuerdas, manipularlo e intentar aprisionarlo. Mejor es ser conscientes  de que significa elegir en libertad. El fruto del episodio de “La Caída” en el origen de la humanidad fue el libre albedrío. Cada uno decide conforme a lo que siente, piensa, desea o entiende. Amor, la orden mayor, es también respetar las decisiones del otro. Hay un límite claro entre luchar por lo que queremos y respetar las decisiones de los demás, no lo traspases. El amor real se escurrirá mientras más intentemos retenerlo, pero en libertad reelige cada día lo que ama.

“Lanza tu pan sobre el agua; después de algún tiempo volverás a encontrarlo”. Eclesiastés 11

Texto: Edith Gero
Imagen: www.fondox.net

25 de septiembre de 2015

Según pasan los días



Hay días buenos y días malos. Días de sol radiante y días de tormentas violentas.
Hay días pacíficos y días de desasosiego. Días de victorias y otros de enormes frustraciones y fracasos.
Hay días en que las palabras nos acarician el alma y días en que palabras duras nos llenan de desgano.
Hay días en que encontramos un oasis en medio del desierto y pensamos que los tiempos de pastos verdes han llegado para quedarse, pero… justo en ese momento la próxima tormenta de arena se avecina quitándonos el aliento.

No importa cuan bien intentemos hacer las cosas, los cambios continuos van más allá. 
Jesús nos aseguró que en este mundo tendríamos aflicción, no hay nada en La Palabra de Dios que me permita deducir que no habrá más dolor.  Así como se suceden las estaciones cada año así nuestra vida se compone de risa y llanto. Sí, seremos ofendidos, lastimados y criticados. Y no habrá pausa entre esto y la alegría.
Y cuando llega lo que no quiero ni espero (porque el dolor y la ofensa siempre llegan así, se instalan sin previo aviso como el viento helado) insto a mi alma que recuerde las palabras del sabio Eclesiastés: “En el día del bien goza del bien; y en el día de la adversidad considera. Dios hizo tanto lo uno como lo otro, a fin de que el hombre nada halle después de él.”


Según pasan los días (y las tormentas) intento entender esta verdad, y aferrarme a ella a través de mi fe: Dios es todo el contenido de cada momento, es lo que impulsa los días y les da propósito, es lo que subyace cuando todo parece vanidad, y es lo que permanece cuando todo se destruye. Por eso puedo tener esperanza, Él volverá a hablarle a los vientos y les ordenará que cesen, Él abrirá caminos en el desierto y ríos en la soledad.  Su toque amoroso volverá a sanar mi alma y su aliento fortalecerá mi espíritu. Su viento estará para inflar mis velas y sacarme de aguas estancadas. Él me rescatará, una y otra vez, y aún en la alegría me enseñará a tener mesura y recordar que nada deber ser hallado fuera de Él.

Texto: Edith gero